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Devolver al diseño la dignidad que la publicidad le quita. Ecuador en Bolivia

Devolver al diseño la dignidad que la publicidad le quita. Ecuador en Bolivia

Ecuador es el país invitado de la quinta versión de la Bienal del Cartel (La Paz, del 20 al 25 de este mes). Pablo Iturralde, entrevistado aquí, encabeza su delegación.

MJ Ferrel S. Periodista
«El diseñador es quien le da valor al oficio. El diseño gráfico en sí no conlleva valores. Es el diseñador quien los tiene y a través de él aporta a la sociedad con soluciones pragmáticas para problemas de su comunidad. Nuestra materia prima es el conocimiento y la motivación.
Un diseñador que lee, que ve películas, que viaja, que cuestiona, que pregunta, que investiga, mejora su bagaje cultural y tiene mejores herramientas intelectuales para resolver los problemas”, explica Pablo Iturralde, cabeza de la delegación que representa a Ecuador en la Bienal del Cartel Bolivia BICeBé 2017.
Iturralde es diseñador gráfico, investigador y catedrático. Reconocido en importantes espacios de competencia internacional, su trabajo se ha convertido en parte del patrimonio gráfico de su país.
El ecuatoriano rememora que debido al trabajo de sus padres –ambos trabajaban en empresas estatales, el padre en aviación, la madre en la banca–  tuvo un acercamiento importante con el diseño gráfico de su país.
«Ecuatoriana de Aviación era la línea aérea bandera de mi país que fue reconocida por su moderna imagen gráfica.  Mi mamá trabajaba en el Banco Central del Ecuador, la institución que adoptó la imagen del sol de oro de la cultura La Tolita, una de las culturas más importantes del Ecuador precolombino. Me encantaba observar las tarjetas de presentación y los logotipos de estas empresas en revistas y objetos promocionales”, recuerda Iturralde, que en su adolescencia no creía que el diseño gráfico pudiera ser una opción de licenciatura.
La formación
Así que arrancó estudiando en un instituto técnico,  cerca del oficio manual y asistido por computador, y, aparte de aprender las herramientas de diseño, adquirió conocimientos sobre la toma de conciencia del poder de la comunicación visual y la responsabilidad que conlleva su uso.
Completó sus estudios en el instituto técnico de imagen digital en Montreal y a su regreso a Ecuador abrió –con tres excompañeros– el estudio de diseño Ánima.
«Para entender la función y aprender el oficio del diseño gráfico (el qué, el cómo y el para-qué) pienso que se necesita una instrucción técnica de dos años. La permanente evolución de las herramientas tecnológicas nos obliga a estar actualizados. Para poder aplicar este diseño a las necesidades de nuestra comunidad, necesitamos adquirir conocimientos culturales que nos permitan entender a los usuarios y ser oportunos con nuestro mensaje”, explica Iturralde.
El profesional ecuatoriano piensa que pese a que en su país existen institutos técnicos, tecnológicos, licenciaturas y hasta ingenierías en diseño gráfico, la identidad local sigue perdiéndose entre mensajes globales y lenguajes ajenos.
«Yo sugiero disminuir la carga horaria en aprendizaje de software de diseño y reforzarla en teoría e historia”, explica.
En la Bienal del Cartel Bolivia Iturralde dará una conferencia en representación de la delegación ecuatoriana y dará el taller Decisiones, entre la inspiración y el sentido común.
¿Qué consejo le darías a un joven que no se decide estudiar a nivel licenciatura el diseño gráfico?
Tienen que considerar que vivimos en una época en la que la imagen se ha impuesto sobre otras formas de comunicación, y que su comprensión y uso responsable pueden mejorar considerablemente la vida de nuestras sociedades.
A través de esta comprensión y uso responsable, los diseñadores ofrecemos un trabajo basado en el pensamiento, los conocimientos  y las soluciones a problemas reales de nuestra comunidad.
También es importante saber diferenciar la comunicación visual de la publicidad.
Así como podemos mejorar las condiciones de vida, también las podemos empeorar y hasta destruir. La comunicación sin valores éticos empeora la calidad de vida y nos despoja de nuestra cultura, dejándonos débiles y vulnerables culturalmente.
¿Cuáles son los trabajos que más te han marcado en tu carrera y por qué?
Realmente todos los trabajos que enfrento son importantes para mí y en cada uno intento poner toda mi capacidad como diseñador.  Pero por su alcance, podría pensar que los que más han marcado mi carrera han sido los que más han aportado a mi comunidad.
Entre ellos, el desarrollo de la imagen urbana y la identificación de Quito durante la primera década del siglo y los proyectos de investigación sobre la historia de la gráfica de mi país.
Ambos han sido un refuerzo en temas de identidad, en una época de poca conceptualización y mucho Pinterest.
¿Llegaste a admirar y seguir la obra de algún diseñador en particular? ¿Qué es lo que te hace admirarlo?
He admirado a muchos diseñadores a lo largo de la historia. Me motivan las historias de los que hacen un cambio positivo para la humanidad. Hay uno que resalta y que realmente me ha influenciado por su compromiso con la humanidad y el rigor de su trabajo. Es el alemán Otl Aicher, quien además de ser un gran diseñador gráfico y tipógrafo, es un humanista y un filósofo. Su legado es un insumo para intentar devolver al diseño gráfico la dignidad que la publicidad y el sistema le quitan cada día.
Aicher dijo que «el diseño, antes de convertirse en una magnitud predominantemente económica, era un movimiento cultural cuya meta era superar la clásica cultura de la burguesía”.
-Tomado de Diario Página siete, Bolivia